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Un compromiso sostenible para la lucha contra la corrupción y el soborno

18 nov 2020

Autor: Lic. Laura Viré y Lic. Marielos Flores

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Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 8,000 compañías y 4,000 entidades de 160 países a nivel mundial han firmado su compromiso con la responsabilidad corporativa a través del Pacto Mundial, así adhieren a los diez principios universales, que abarcan desde la protección de los derechos humanos hasta la lucha contra la corrupción, siendo este último un tema que resulta preocupante a nivel regional.

Considerando los datos que recoge el Índice de Percepciones de la Corrupción, que elabora cada año Transparencia Internacional, salvo un grupo de países con mejores índices en América Latina y el Caribe, entre los que se encuentra Uruguay, los valores relacionados a la corrupción no son alentadores. El Foro Económico Mundial estima que un total de $2.6 billones de dólares son consumidos por la corrupción anualmente, esto equivale a un 5% del producto bruto global y tiene más impacto en los países o grupos con mayor índice de pobreza o más vulnerables.

La corrupción se ha convertido en un gran obstáculo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y no ayuda a contrarrestarlo la realidad global de crisis y pandemia que se está viviendo actualmente debido a que aumentan las vulnerabilidades. Tanto es así que Naciones Unidas creó un Observatorio Regional de Precios de Medicamentos en América Latina para favorecer la transparencia y evitar las irregularidades en la compra de medicamentos e insumos médicos necesarios para luchar contra la COVID-19. La celeridad para protegerse contra el virus en Latinoamérica hace que se abra el gasto público de forma urgente y es allí donde aparecen mayores riesgos relacionados a grupos privilegiados que pueden llegar a obtener beneficios indebidos y acarrear finalmente perjuicio para la población. Uno de los problemas que se destacan y enfrentan a nivel regional es que el soborno, o lo que también se llama "coima", es lo más difícil de erradicar porque está arraigado a costumbres culturales.

Desde Naciones Unidas y mediante la meta 16.5 del ODS 16, "Paz y justicia e instituciones sólidas", se busca reducir la corrupción y el soborno. A través de la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) se ofrece ayuda a los estados miembros a prevenir, detectar, investigar y sancionar la corrupción, y así promover la cooperación y alianzas para contribuir a este objetivo. Según las Naciones Unidas este ODS busca promover las sociedades pacíficas e inclusivas, fomentar el acceso a la justifica y construir instituciones efectivas, responsables e incluyentes en todos los niveles.

Todos los casos ligados a la corrupción y el soborno perjudican directamente a las organizaciones, desde su reputación hasta la pérdida financiera u otro tipo de recursos. Una de las medidas paliativas utilizada para contrarrestar los índices de soborno se relaciona a la evaluación de riesgos. Esta es una herramienta que se aplica como base en un Sistema de Gestión Antisoborno y funciona de manera preventiva. Actualmente, muchas herramientas informáticas de gestión de riesgos fáciles de utilizar colaboran con la selección de estrategias y planes de acción para los riesgos definidos en cada sector o equipo en una organización. Trabajar de modo preventivo permite bajar la severidad de un posible impacto negativo, disminuir la probabilidad de que un evento no deseado ocurra y/o detectarlo a tiempo.

Dentro del sector de Tecnología de la Información, Sofis Solutions, en junio de 2019, se convirtió en la primera empresa de Uruguay y la primera del sector TI de Latinoamérica en obtener la certificación ISO 37001 por su Sistema de Gestión Antisoborno, por parte de Intertek. Dentro de este sistema se involucran estudios de debida diligencia, controles financieros y no financieros, y formación continua de su capital humano y directivos. También se solicita el compromiso de todos los colaboradores y stakeholders clave, lo que resulta fundamental para fomentar la cultura ética y el trabajo en equipo eficiente de forma de cumplir los objetivos planificados. La meta de este estándar es promover una cultura antisoborno trabajando proactivamente e implantar los controles para detectar una sospecha o incumplimiento oportunamente y reducir su incidencia. Este sistema de gestión pasa a ser una herramienta más que permite, si bien no eliminar completamente, sí disminuir la posibilidad de sobornos o su impacto, alineándose así a los principios del Pacto Global en la lucha contra la corrupción.

Una de los puntos planteados por Naciones Unidas indica claramente que lograr erradicar la corrupción es fundamental para el desarrollo sostenible, ya que es un obstáculo para el pleno cumplimiento de los ODS. Las alianzas que se logren, a nivel público, privado o académico, permitirán intensificar los esfuerzos contra la corrupción y esto resulta fundamental para que la comunidad global pueda avanzar de forma segura y visualizar los impactos perjudiciales en la calidad de vida de las personas que genera a nivel mundial.


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